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El 25 % de los acuíferos, que abastece al 70% de los pueblos españoles, está contaminado

El uso masivo de los fertilizantes nitrogenados en la agricultura es el principal responsable de esta situación.

Uno de cada cuatro acuíferos españoles, que abastecen al 70 % de los pequeños municipios, están contaminados con nitratos (nocivos para la salud y ecosistemas) y es el problema más grave e “inquietante” de las aguas subterráneas del país.

“En torno a 170 de las 700 masas existentes están afectados por la contaminación difusa de los nitratos, un 25 % del total”, explica a EFE Juan José Durán, director del departamento de investigación y prospectiva geocientífica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

El uso masivo de los fertilizantes nitrogenados en la agricultura es el principal responsable de esta situación.

Según Durán, el alcance del problema no se ciñe exclusivamente a las zonas agrícolas (desde donde se producen las filtraciones hacia el subsuelo) sino a lugares que hasta la fecha permanecían limpios.

“Estamos empezando a detectarlo en aguas que antes eran de buena calidad y cuya área de recarga no es potencialmente agrícola”. Es una contaminación que se extiende como una mancha de aceite, añade.

Es un problema de difícil erradicación, entre otras razones porque los agricultores usan cada vez más abonos, la regeneración de las aguas tardan varias décadas y la competencia está dispersa entre distintas administraciones.

Según los datos del científico, el 70 % de los pueblos españoles con menos de 20.000 habitantes se nutren de aguas subterráneas, en consecuencia “puede producirse un daño enorme de forma indirecta a estas poblaciones”.

La Organización Mundial de la Salud desaconseja una concentración por nitratos superior a 50 mg/l para el agua de consumo humano y la Agencia para la Protección del Medio Ambiente Norteamérica (EPA) lo sitúa en 10 mg/l de nitrato.
Otra cuestión relevante es la intrusión del agua del mar en los acuíferos de la costa cuando son sobreexplotados, resultado de lo cual se saliniza el agua dulce y deja de servir para los regadíos y para el abastecimiento humano.

“Hay del orden de 70 masas de agua que pueden estar afectadas en mayor o menor grado por la intrusión marina, lo que supone en torno al 10 % del total”, localizadas esencialmente en la costa mediterránea, Canarias y Baleares.

En principio, agrega, esta cuestión “no va a más y está muy controlada por las redes de vigilancia, pero aún no hemos sido capaces de llevarlo a término cero”, como obliga la Unión Europea.

Se trata, subraya Durán, de un tema “muy grave y difícil de revertir, porque cuando el acuífero se llena de agua salada, se deja de explotar y se queda allí”.

Solo saldría de forma natural en periodos excepcionales de recarga del acuífero (lluvias abundantes) o de modo artificial inyectando enormes volúmenes de agua (lo que no se hace por sus elevadísimos costes).

La contaminación difusa por nitratos y el de la intrusión salina ponen en riesgo el cumplimiento de la directiva marco de agua.

El tercer problema de las aguas subterráneas es el de la cantidad, pero “cada vez” es menor y está muy localizado (en zonas de las cuencas del Segura, Júcar, Tajo Guadiana y los dos archipiélagos”.

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Noruega fue sorprendida por una lluvia de lombrices

Karsten Erstad es un biólogo de Noruega. Pero a pesar de su experiencia en el mundo animal, no podía dar crédito a sus ojos cuando, mientras esquiaba, se encontró con miles y miles de lombrices de tierra.
Al principio, pensó que habían salido ​​del suelo – pero había 50 cm de nieve en el suelo – y las lombrices seguramente se habrían congelado de ser así. En cambio, parece que llovíeron del cielo.

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Karsten informó de que había hasta 20 lombrices por metro cuadrado, declarando al medio de comunicación local: “Vi a miles de lombrices de tierra en la superficie de la nieve. Cuando me las encontré en la nieve parecían estar muertas, pero cuando las puse en mi mano ví que estaban vivas.”

Y no está solo. El hallazgo fue noticia nacional en Noruega y provocó una afluencia de informaciones similares.

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Entonces, ¿Por qué llueven lombrices? Bueno, nadie está del todo seguro. Pero se cree que las lombrices, comenzando a emerger de la tierra hacia el final del invierno, fueron arrastradas por el viento. En la costa montañosa de Noruega fueron rápidamente atrapadas por corrientes térmicas –  bolsas de aire caliente utilizadas por las aves de rapiña en círculo – y subieron al cielo. Finalmente, y después de recorrer cierta distancia, cayeron al suelo en forma de lluvia de las lombrices.
¿Cómo sucede una lluvia de lombrices?

El fenómeno es raro – aunque no es nuevo. En abril de 2011 una clase de educación física en una escuela en Galashiels, al sur de Edimburgo, tuvo que ser cancelada después de que comenzaran a llover lombrices sobre el terreno de juego.

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La caída de las lombrices puede ser un poco desagradable, especialmente si usted no es un fan de ellas – pero no hay nada de malo en ello.

En 1894 se cree que la ciudad de Bath experimentó una lluvia de medusas. Suena bastante aterrador, excepto que nadie en realidad está seguro de lo que eran. Algunos dicen que medusas, otros dicen que renacuajos. Lo cual es como una película de terror.

En agosto de 2004, en el pueblo de Knighton en Powys, se informó de una lluvia de peces.

Del mismo modo, en junio de 2009, las noticias de una lluvia de ranas y renacuajos llegaron a toda la prefectura de Ishikawa, Japón. Continuando durante todo el mes.

Pero renacuajos, peces e incluso medusas palidecen en comparación con una de las plagas de insectos naturales más aterradores. Y éste fue capturado en video.

Una enorme colonia de arañas estuvo volando en la localidad de Santo Antonio da Platina, Brasil, en febrero de 2013. Si bien en un primer momento confuso (y, probablemente, más bien aterrador) los residentes pensaron que estaban lloviendo arañas, pero en realidad su enormes telas habían sido recogidas por el viento y arrojadas en la parte superior de la ciudad, colgando de los techos y líneas eléctricas.

El fenómeno no es excepcional, y los cielos alrededor de las áreas vecinas a Sao Paulo están a menudo llenas de una especie de arañas conocidas como eximius Anelosimus. No son grandes – sólo medio centímetro más o menos de diámetro. Pero forman colonias de hasta 50.000 individuos, y se juntan en banda para tomar presas mucho más grandes de lo que la mayoría de las arañas son capaces. De hecho, sus vastas redes comunales pueden cubrir la totalidad de los árboles o edificios. ¡No tengan pesadillas!

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El biólogo Karsten Erstad encontró miles de lombrices inmóviles sobre la nieve.

Esta no es la primera vez que ‘llueven’ especies.

Las lombrices posiblemente salieron de la tierra y fueron arrastradas por el viento.

Mientras el biólogo Karsten Erstad esquiaba en Noruega, encontró una extraña situación: miles de lombrices estaban inmóviles sobre la nieve.

En un principio, Erstad creyó que provenían de la tierra, pero después de analizar los hechos, descubrió que si fuese el caso, hubieran muerto congeladas.

Lo más lógico para el biólogo era que “venían del cielo”.

De acuerdo con el portal de la BBC, lo que experimentó Noruega fue una lluvia de lombrices.

Las lombrices posiblemente salieron de la tierra poco antes del invierno, fueron arrastradas por el viento y atrapadas por una columna térmica (bolsas de aire caliente) que las elevó hasta el cielo, y después de cierta distancia, las lombrices cayeron en forma de lluvia.

Según el portal, esta no es la primera vez que “llueven” especies, ya que en 1894 se registró en Inglaterra una lluvia de medusas y en 2004, en Gales, una lluvia de peces.

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Empleado de Monsanto admite que existe un departamento entero para “Desacreditación” de científicos. Pero nadie lo sabe

Si te atreves a publicar un estudio científico contra la Gran Biotecnología, Monsanto te difamará y desacreditará.

Por primera vez, un empleado de Monsanto admite que hay todo un departamento dentro de la empresa con la simple tarea de “desprestigiar” y “desacreditar” a los científicos que hablan en contra de los transgénicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó recientemente el glifosato (el herbicida químico Roundup más vendido de Monsanto) como carcinógeno. Sobre lo cual Monsanto ha estado exigiendo que la OMS y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) se retracten de sus declaraciones acerca de la toxicidad de los venenos para la salud humana.

La compañía exige esto a pesar de un estudio examinado y revisado, publicado en marzo de 2015 en la respetada revista “The Lancet Oncology”, la cual llevó a cabo un análisis que demuestra que el glifosato era de hecho “probablemente cancerígeno”.

El vicepresidente de Monsanto de asuntos regulatorios globales Philip Miller dijo en una entrevista a Reuters lo siguiente:

“Cuestionamos la calidad de la evaluación. La OMS tiene algo que explicar “.

La OMS ya se ha “explicado” Sr. Miller. El estudio dice:

“El glifosato es un herbicida de amplio espectro, en la actualidad con los volúmenes de producción más altos de todos los herbicidas. Se utiliza en más de 750 productos diferentes para aplicaciones agrícolas, forestales, urbanas y en el hogar. Su uso se ha incrementado notablemente con el desarrollo de variedades de cultivos resistentes al glifosato modificados genéticamente. El glifosato se ha detectado en el aire durante la pulverización, en el agua y en los alimentos. Hubo pruebas limitadas en humanos de la carcinogenicidad de glifosato.
El glifosato se ha detectado en la sangre y la orina de los trabajadores agrícolas, lo que indica una absorción. Los microorganismoss del suelo degradan el glifosato en ácido aminometilfosforico. La detección de ácido aminometilfosforico en sangre después de intoxicaciones sugiere metabolismo microbiano intestinal en los seres humanos.
El glifosato y sus formulaciones indujo daños en el ADN y los cromosomas en mamíferos, en células humanas y animales in vitro.
Un estudio informó aumentos en los marcadores sanguíneos de daño cromosómico (micronúcleos) en los residentes de varias comunidades después de la pulverización de las formulaciones de glifosato “.

En una reciente charla constituida en su mayoría por estudiantes que esperaban obtener buenas prácticas en su campo, un estudiante le preguntó lo que la empresa estaba haciendo para negar “mala ciencia” en relación con su trabajo.

El empleado de Monsanto, el Dr. William “Bill” Moar, quien da charlas sobre los productos de Monsanto para tranquilizar a todo el mundo de que están a salvo, tal vez olvidó que el evento era público cuando él abiertamente reveló que en Monsanto había:

“Un departamento entero” (agitando el brazo para dar énfasis) dedicado a la ciencia del “descrédito” para los que no estén de acuerdo con la de ellos “.

Probablemente, esta es la primera vez que un empleado de Monsanto ha admitido públicamente que tienen un inmenso peso político y financiero para pagar a los científicos que se atreven a publicar en su contra. Por supuesto este departamento de descrédito no se encuentra en su sitio web.

La compañía no se detendrá ante nada para desacreditar y devaluar las contribuciones irreprochables de la revista Lancet y los organismos científicos internacionales de la OMS y la IARC, entre otros.

Hay mucho en juego – después de todo, toda una industria de semillas OGM (para los que actualmente tienen más de una de las tres cuartas monopolio acción) se basa en Roundup. El glifosato es su producto distintivo, y es responsable de miles de millones en ventas contando las semillas que venden acompañadas de su éxitoso herbicida.

En una sola frase hecha públicamente, Moar ha admitido que la ciencia financiada por Monsanto es pura propaganda – y en esencia que, efectivamente, tienen docenas, si no cientos de empleados fuera para asegurarse de que no haya ciencia que diga la verdad sobre sus productos cancerígenos consiguiendo credibilidad en la era de la información.

Monsanto también ha resistido a las conclusiones de los organismos reguladores, en particular en Estados Unidos, donde la puerta giratoria entre las corporaciones de agroquímicos y el gobierno parece no tener fin.

 

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Un ciego y un hombre sin brazos plantan 10.000 árboles en 12 años para repoblar un bosque chino

Jia Haixia y Jia Wenqi son dos de esas personas que se empeñan en devolvernos la esperanza en el ser humano. Por mucho que cierta campaña publicitaria esté obstinada en convencernos, los ciudadanos de este mundo hace tiempo que dejaron de ser extraordinarios. No obstante, de cuando en cuando, nos topamos con ejemplos como los de estos dos hombres, que se esfuerzan cada día por legar a sus hijos un mundo mejor.

Su historia comenzó allá por 2001. Cansados de ver como las empresas les daban la espalda una y otra vez, y les negaban un trabajo por sus limitaciones, decidieron ponerse manos a la obra motivados por algo que ocurrió en casa de Jia Haixia. “Mi hijo llegó un día a casa y me dijo: “Papá, olí una naranja cuando otro niño la estaba pelando y casi pude saborearla”. Pude sentir lo que mi hijo me contaba, que ni siquiera podía comerse su propia naranja. Esto me motivó para seguir viviendo“, explicaba este hombre que quedó ciego a causa de una enfermedad en el año 2000.

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Su compañero de aventuras, Jia Wenqi, perdió sus dos brazos en un accidente que sufrió cuando solo tenía tres años. Nada de eso les intimidió. Con 53 años, ni cortos ni perezosos, decidieron unir sus fuerzas para revitalizar la naturaleza de una zona de tres hectáreas situada cerca de un río en la provincia de Hebei, al norte de China.

La pareja diseñó un plan que, por un lado, les permitiera sacar adelante a su familia, y por otro sirviera también para dejar a sus hijos un mundo mejor. Para ello, alquilaron al gobierno local una porción de tierra (que finalmente no tuvieron que pagar porque las autoridades les eximieron de ello) y comenzaron a plantar árboles. Desde que comenzaron su aventura, hace más de 12 años, han plantado unos 10.000. “Yo soy sus manos y él es mis ojos”, comenta Haixia. “Somos buenos socios”.

Cada día salen de casa a las siete de la mañana armados, tan solo, con una barra de hierro y un martillo. Para cruzar el rio, Jia Wenqi carga sobre su espalda a su compañero ciego, para llevarle al pedazo de tierra en el que están desarrollando su labor. Por si su hazaña no tuviera suficiente mérito, como carecen de recursos para comprar árboles, tienen que recoger esquejes de los que ya han crecido en la zona para así aumentar la masa forestal de esta región china y, de paso, proteger a quienes allí viven de las posibles inundaciones.

Para ello, Jia Haixia escala sin ver nada a los árboles, y guiado por su compañero selecciona manualmente los esquejes que luego plantarán. De nuevo en tierra firme, es él quien se encarga de cavar un hoyo donde depositar la planta. Mientras tanto, su socio, pese a no contar con sus brazos, se encarga de que el riego funcione correctamente. Un trabajo árduo y sacrificado que, debido a sus limitaciones, deben realizar lentamente.

Más de 10.000 álamos y sauces lucen ya a las orillas del rio. Además, según cuentan, no entra en sus planes desistir de su cometido. “Aunque no logramos mucho en unas decenas de años, reconocemos nuestro esfuerzo”, aseguran.

Más a menudo de lo que deberíamos, confundimos a jugadores de fútbol y otros deportistas con superhéroes, y elevamos a esta categoría a quienes ni siquiera conocemos. Pensamos que son excepcionales aquellos y aquellas que tan solo nos han mostrado una parte de su realidad por televisión o haciendo comentarios mordientes o ingeniosos en Twitter y Facebook. Sin embargo, pese a que la mayoría de las veces nos neguemos a verlo, los héroes y heroínas de este mundo viven entre nosotros y, como Jia Haixia y Jia Wenqi, tienen nombre y apellidos.

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Descubren que las plantas reconocen a sus vecinas

Esto es lo que descubrió un equipo de investigadores argentinos que analizó cómo se comportan las plantas ubicadas en una hilera.

No sólo hallaron que eran capaces de reconocer a sus parientes por la forma de su tallo y sus hojas, sino también descrubrieron que la relación de parentesco las hacía actuar en consecuencia.

“Notamos que cuando acomodamos las plantas en hileras, muy cerca la una de la otra, simulando la situación típica de un cultivo, las plantas que estaban genéticamente relacionadas entre sí, posicionaban sus hojas hacia los espacios libres, fuera de la hilera”, le explica a BBC Mundo Jorge Casal, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y líder el estudio.

“En cambio, cuando mezclábamos plantas de la misma especie de distintos grupos genéticos, las plantas disponían sus hojas al azar, en cualquier dirección”, añade.

Es decir, cuando la planta reconoce que su vecina es pariente, amontona sus hojas para minimizar la interferencia y permitirle aprovechar mejor la luz del sol.

Si no es pariente, distribuye sus hojas en cualquier dirección para aprovechar al máximo la luz disponible.

El estudio, publicado recientemente en la revista especializada New Phytologist, puede traer beneficios para la agricultura, ya que abre nuevas posibilidades en cuanto a cómo maximizar el rendimiento de las cosechas en función del espacio libre para cultivar.

Mejoras en el rendimiento agrícola

“Nosotros sabíamos que las plantas podían percibir a sus vecinas, lo que no sabíamos es que reaccionaban de forma distinta de acuerdo a este parentesco”, explica Casal.

Los investigadores también observaron que la comunicación entre las plantas -para los experimentos se utilizó la Arabidopsis thaliana, una planta que sirve de modelo en estudios de fisiología vegetal- no ocurría por el contacto entre las raíces (a cada planta le correspondía una pequeña maceta) sino que reconocían los patrones de luz diferenciales que producía el cuerpo de la planta vecina.

Lo interesante del caso, le dice el investigador argentino a BBC Mundo, es que nos permitió calcular la relación entre el costo y el beneficio que trae aparejado este comportamiento.

“Cuando una planta reconoce la presencia de un pariente ocurre un efecto doble: por un lado, al amontonar sus hojas, evita sombrear a la vecina, pero por otro, hace que sus propias hojas se ensombrezcan entre sí”.

“Sin embargo, si la vecina es pariente, hará exactamente lo mismo. El costo es sombrearse a sí misma y el beneficio es recibir menos sombra”.

“Lo que nosotros notamos es que en esta relación, el beneficio supera los costos”, señala Casal.

En este sentido, Casal confía en que los resultados de la investigación puedan ser aprovechados en el ámbito de la agricultura.

Por lo general, en los cultivos, las plantas se distribuyen en hileras. Quedan muy cerca entre sí, pero más lejos de la que están en la próxima fila.

De acuerdo a esta teoría, no sería necesario dejar tanto espacio entre las hileras.

“Podríamos mejorar el rendimiento usando menos espacio”, dice Casal.

 

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De residuos y heces de lombriz

No es mierda todo lo que se caga. Perdón por tan escatológico inicio. Pero viene que ni pintado para explicar el método que se está llevando a cabo en una parcela agrícola de Palos de la Frontera, donde el agricultor Miguel José Núñez experimenta un proceso que puede revolucionar buena parte de la cultura de la producción y posproducción agrícola.

Núñez lleva unos cuatro años dando forma a este proyecto, con resultados ya concretos sobre la mesa, con agricultores de la zona que ya lo están probando, y con la esperanza puesta en una posible financiación que dé alas a su iniciativa.

El proceso”Se trata de aprovechar los residuos que genera el cultivo de la fresa”, resumió Núñez en su cita con Viva Huelva . La cosa es como sigue. Recoger los residuos que genera la fresa para someterlos a un proceso de compostaje. El resultado de este compostaje se convierte en alimento para las lombrices rojas californianas, quienes se lo comen bajo condiciones ambientales idóneas, y cuando defecan, todo ello se convierte en humus de lombriz: ”Es el abono natural y orgánico más completo que existe para agricultura ecológica”, defiende Fernando Flores, profesor de Producción Vegetal del Grado de Agrícola en la Politécnica de la Rábida de la Universidad de Huelva , y fiel defensor de un proyecto para el que busca subvenciones.

Núñez asegura que este abono “sirve para todo tipo de agricultura. Para las macetas, plantas ornamentales, los árboles frutales, el césped, los campos de golf…”. Y además, “aporta un gran número de nutrientes, ahorra agua, mejora la textura del suelo y mejora el resultado de la planta”.

En cuanto a la lucha en el mercado con los fertilizantes químicos, el profesor Flores explica que el humus de lombriz “puede hacer que se disminuya el impacto medioambiental de los fertilizantes químicos”, aunque matiza que “lo idóneo puede ser complementar lo orgánico y lo químico”.

Ventajas medioambientales
Relatan Núñez y Flores que a día de hoy los residuos agrícolas, con todos sus patógenos, “o acaban en las cunetas, o entre los liños, o mayormente los queman por las noches mezclado con todo, con la contaminación que eso genera, y esta última es la práctica más habitual”. Ante ello, defienden que con este método de reciclaje agrícola, además de lo ya descrito, “el impacto medioambiental de la producción agrícola bajaría considerablemente, y se quitaría un problema a los agricultores, ya que no hay zonas para dejar los residuos”.

“Es una idea muy buena, pero no hay financiación para darle salida”, dice el profesor Flores, quien recuerda que en universidades como la de Granada , la de Valencia , o la Politécnica de Madrid , ya hay equipos de investigación que trabajan para dar un lugar en el mercado a un tipo de fertilizante tan natural como la vida misma. Y Miguel José Núñez, en su parcela de Palos, ya lo está demostrando.

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Lodo textil aporta más agua para producción de lombriz roja

El incremento de actividad de la lombriz roja californiana permite obtener bioabono en un menor…“El experimento fue desarrollado en campo y en laboratorio. En este propusimos tres mezclas que fueron precompostadas y suministradas a las lombrices cada 14 y 21 días para determinar la mezcla más adecuada de sustratos y la frecuencia de alimentación óptima que favoreciera la reducción del tiempo en la obtención del bioabono”, explica Diana Carolina Sáenz, ingeniera agrónoma de la Universidad Nacional de Colombia. Las mezclas fueron compuestas por cuatro materias primas: desechos de estiércol equino, contenido ruminal de ganado vacuno (alimento sin digerir que se encuentra en el primer estómago), residuos de restaurante y lodos de textiles (producto del tratamiento de las aguas residuales de la industria textilera).

Metodología
El ensayo inició con la mezcla de los cuatro materiales (tres mezclas), que fueron sometidos a un proceso de precompostaje o preacondicionamiento. Según la investigadora, “este proceso es importante porque allí se eliminan los organismos patógenos y los gases nocivos o tóxicos; se promueve el desarrollo de bacterias mesófilas que son atractivas para las lombrices; se estabilizan las condiciones de pH y temperatura; y se promueve la actividad microbiana y enzimática con el fin de crear un ambiente propicio para el crecimiento y desarrollo de las lombrices”. Luego, según los tratamientos, “las mezclas o dietas fueron ubicadas en guacales en una capa de 10 cm, posteriormente, se adicionaron capas de 5 cm según la dieta y frecuencia de alimentación evaluadas”, explica Sáenz. Se realizó el conteo del número de lombrices por kilogramo (kg) y se incorporó 1 kg de pie de cría (aproximadamente 200 lombrices) en cada guacal o unidad experimental. Durante tres meses, cada 15 días, se realizó el seguimiento de la dinámica poblacional “mediante la cuantificación del número de adultos (lombrices con clitelo presente), juveniles (lombrices rosadas mayores a 1 cm) y cocones (capullos que contienen los embriones) encontrados en tres puntos de muestreo a una profundidad entre 2 a 7 cm bajo la superficie del sustrato, correspondiente a 138,45 g de cada dieta”. De manera semanal se tomaron muestras en campo de 300 g por tratamiento para evaluación de pH relación 1:3 (peso:volumen) y humedad gravimétrica, variables que fueron analizadas en el Laboratorio de Química de Suelos de la Facultad de Agronomía de la Universidad.

Resultados
De acuerdo con la investigadora, al analizar dietas: “Se corroboró que el precompostaje es importante al establecer un lombricultivo ya que estas dietas presentaron valores medios de pH y humedad dentro de los rangos válidos para el óptimo desarrollo de la lombriz roja”. Para efectos prácticos se concluyó que las tres dietas suministradas cada 14 o 21 días presentaron valores de pH neutro. “Esto permite el adecuado crecimiento y desarrollo de la lombriz así como de la microflora benéfica”. Los valores de pH oscilaron entre 5,65 (valor mínimo) y 8,15 (valor máximo), “aunque la lombriz tolera sustratos con pH entre 5 y 8, la condición que es favorable para la lombriz de tierra es un pH cercano a la neutralidad”, dice.

Humedad
La humedad es considerada uno de los factores más importantes que influyen en el crecimiento y reproducción de la lombriz. “Genera un ambiente más óptimo para la lombriz facilitando la ingestión del alimento, el desplazamiento a través del material y la reproducción. “La dieta con una dosis superior de lodo textil y residuos de restaurante, presentó mayor medida de humedad, lo cual se explica por la cantidad de agua adicional que aporta el mismo lodo textil, independientemente de si el alimento fue suministrado de manera quincenal o cada 21 días”, señala la ingeniera agrónoma. Esto sugiere la utilidad que representa esta materia prima en aquellas zonas donde se presentan periodos de escasez de agua o donde el agua es un factor limitante.

Aporte
La investigadora resalta el establecimiento del uso potencial de los lodos de textiles para alimento de las lombrices. “Son una buena fuente de humedad, sirven como acondicionador del suelo y complemento de la fertilización”. Este proceso ecobiotecnológico contribuye con la reducción de los problemas de polución y de mal olor que se producen por el inadecuado manejo de los desechos orgánicos, incluyendo los agropecuarios y los domésticos. Asimismo, proporciona un material orgánico estable con nutrientes solubles y disponibles para las plantas. Además, aprovecha la actividad de las lombrices, consideradas las ingenieras del suelo “debido a su influencia sobre las propiedades del mismo y a su capacidad para descomponer los residuos orgánicos y obtener un producto con una alta calidad nutritiva, capaz de mejorar la germinación, el crecimiento y la producción de las plantas debido a la rápida liberación de nutrientes y de hormonas de crecimiento vegetal”, puntualiza la investigadora.

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Lombriz roja californiana es un bioindicador de contaminación

La lombriz roja californiana (Eisenia foetida) sirve como bioindicador, ya que permite conocer la perturbación que sufren los microorganismos que habitan en el suelo, como resultado del contacto con los ripios base aceite, esto es, los pedazos pequeños de arcillas, lutitas, areniscas, carbonatos y haluros contentivos de elementos químicos peligrosos e impregnados por los fluidos de perforación que utiliza la industria petrolera durante el proceso de extracción del crudo.

En relaciones de suelo: ripio 3:1 y 4:1 combinadas con un 20% de estiércol equino como fuente de materia orgánica, Eisenia foetida logra mantener parámetros estables de peso y número de lombrices, pero en relaciones suelo: ripio 2:1 con un 5% de estiércol equino esta lombriz no logra sobrevivir, lo que significa que esas relaciones también son letales para la microfauna del suelo.

Así lo revela la investigación de tesis de grado «Evaluación biológica de ripios base aceite mediante la utilización de la lombriz californiana (Eisenia foetida) según la norma ISO 11268-3», realizada por Orangel Enrique Montoya Pandoja, estudiante de la Escuela de Ingeniería de Petróleo del Núcleo de Monagas de la Universidad de Oriente, con la asesoría de Noris Bello González, docente de dicha escuela, y Víctor Alejandro Otahola Gómez, profesor de la Escuela de Ingeniería Agronómica.

Los resultados obtenidos en esta investigación indican que «es imprescindible hacer estudios biológicos a los suelos donde se depositan los ripios de perforación base aceite, es decir, que se deben utilizar microorganismos para determinar hasta dónde éstos pueden soporta la aplicación de estos ripios», dijo Bello González.

Ripios dañinos

La docente-investigadora Bello González afirmó que en los centros de acopio de esos ripios se cumple solamente con la caracterización físico-química, pero nunca se ha hecho la caracterización biológica, esto es, cómo se comportan los microorganismos del suelo ante las disposiciones finales de los ripios impregnados con base aceite, los cuales contienen metales pesados que pueden ser radioactivos.

Refirió que en muchos centros de acopio que funcionan el estado Monagas se afirma que los ripios son aptos para ser abonados, pero cuando se esparcen en la sabana no sólo dañan los suelos idóneos para la agricultura, sino también al ganado y a las personas.

“¿Quién se come ese pastizal?, el ganado, y ¿quién se come al ganado?, nosotros, que somos el último eslabón de la cadena alimenticia”, puntualizó la científica del Núcleo de Monagas de la UDO.

Desechos peligrosos

El tesista Orangel Enrique Montoya Pandoja explicó que muchos de los procesos que realiza la industria petrolera generan desechos peligrosos, los cuales representan un gran impacto ambiental por sus características y composición, y precisó que uno de estos procesos es la perforación, donde se emplean fluidos que pueden ser emulsiones directas o inversas, base agua o base aceite.

Indicó que la industria petrolera utiliza los fluidos de perforación por su capacidad de mantener en suspensión y elevar a la superficie los ripios que son cortados por la mecha al atravesar las formaciones.

“Esos ripios – agregó- vienen impregnados del fluido de perforación que se utiliza, y por lo tanto poseen los componentes propios del fluido, pero también pueden contener elementos químicos que se obtienen de la formación, como: Cadmio, Mercurio, Selenio, Plata, Cromo, Plomo y Cinc, e hidrocarburos de las formaciones que atraviesan, que por ser contaminantes, deben ser tratados para su disposición final en suelos previamente permisados para tal fin”.

Finalmente, informó que en Venezuela existe un marco legal que controla y vigila el manejo, disposición y tratamiento de ripios base aceite provenientes de la perforación, donde se estipula preservar y mantener el ambiente y la biodiversidad, pero la evaluación del ripio generado se rige por parámetros químicos, sin saber cómo afecta la microfauna del suelo donde se realiza el tratamiento.

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Las lombrices triplican la transferencia de esperma cuando la paternidad está en riesgo

Los científicos pensaban que los animales hermafroditas, por estar situados en posiciones bajas en la escala evolutiva, no poseían sistemas sensoriales suficientemente desarrollados como para evaluar la “calidad” de sus congéneres. Investigadores de la Universidad de Vigo han demostrado, sin embargo, que las lombrices de tierra son capaces de detectar la competencia por fertilizar los huevos que va a encontrar su esperma, y triplicar su volumen cuando hay rivalidad. Esta capacidad es todavía más refinada ya que son capaces de transferir más esperma a aquellas parejas más fecundas.

A los hermafroditas, animales que poseen órganos tanto femeninos como masculinos, como las lombrices de tierra, se les denegaba el derecho de elección de pareja. No obstante, un estudio de investigadores de la Universidad de Vigo ha demostrado que las lombrices son capaces de percibir si un compañero es virgen o no, y triplican el volumen de esperma transferido en la cópula al detectar un riesgo en la competición por la fecundación.

Según el estudio, que aparece en el último número de la revista Proceedings of Royal Society B-Biological Sciences, la capacidad de evaluación de la pareja, que muchas veces se ha considerado incompatible con los invertebrados, resulta ser una característica firme de las lombrices cuando sus espermas compiten por la fecundación. Los autores del trabajo explican a SINC que “en situaciones de alta competencia espermática, la evaluación de la pareja está sujeta a una fuerte selección en animales hermafroditas provocando que estos animales sean muy selectivos a la hora de elegir a quién y cuánto esperma transferir”.

En total, los científicos han analizado 42 lombrices maduras y vírgenes, que han permitido a los investigadores llegar a sus conclusiones. Cuando las lombrices detectan un riesgo en el que su esperma compite con el de rivales, estos invertebrados son capaces de determinar si sus parejas han copulado previamente, en cuyo caso aumentan el volumen de esperma donado. “Este incremento es incluso mayor cuando las lombrices se aparean con parejas más grandes, ya que son más fecundas”, apunta Jorge Domínguez, uno de los autores del estudio.

Las lombrices dosifican el gasto de esperma

Gracias al experimento de doble emparejamiento que los científicos han realizado, los resultados muestran que las lombrices tienen un control refinado del volumen de esperma transferido en la cópula en función del estatus sexual de la pareja con la que se aparean. La ventaja de donar tales cantidades de esperma es consecuencia del ambiente altamente competitivo en el que viven estos hermafroditas.
El apareamiento múltiple es común en el mundo de las lombrices y la causa de que hayan desarrollado estrategias específicas para afrontar la fuerte competición del esperma por la fecundación. Los investigadores sugieren que “la competición del esperma por la fecundación es una fuerza evolutiva que ha influido en la conducta de apareamiento de las lombrices”.

El cortejo de las lombrices puede durar hasta una hora durante la cual los animales secretan grandes cantidades de moco, y se presionan uno contra otro con roces cortos y recurrentes para el posterior intercambio de esperma. En caso de no haber competencia para fecundar, las lombrices son prudentes en el gasto de esperma, incluso al aparearse con parejas de alta calidad. “Las lombrices pueden regular la duración de la copula o, alternativamente, pueden tener mecanismos que impiden que todo el esperma se libere en un único evento de apareamiento”, recalcan los autores.

Los resultados del estudio concluyen que el volumen de esperma donado a las lombrices que no son vírgenes ha sido más variable que el transferido a las parejas ví­rgenes. A este respecto, los investigadores estimaron que el volumen transferido a las parejas de mayor tamaño y que habí­an copulado previamente fue cinco veces mayor que el transferido a las lombrices vírgenes.

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Tratamiento de aguas con lombrices sistema Tohá

Empresas mineras, forestales, pesqueras, de alimentos y constructoras, además de comunidades, colegios y particulares se suman al “Sistema Tohá”, una innovadora y ecológica tecnología de procesamiento de aguas servidas hecha en Chile. Incluso, hay proyecciones de exportarla a la India. Aquí su historia y alcances.

En el desierto más árido del mundo, a 3.300 metros sobre el nivel del mar y en medio de la precordillera de la Región de Antofagasta, miles de lombrices rojas californianas (eisenia foétida) trabajan todos los días en la mina de cobre Barrick Zaldívar. Su tarea no es extraer los yacimientos, sino procesar los desechos de 2.500 personas y transformarlos en agua limpia que puede ser reutilizada.

En ese mismo momento, una serie de lombrices hacen lo mismo en la Base Eduardo Frei Montalba en la Antártida chilena. Y en la comuna de Peñalolén, Juan Echeñique revisa su pequeña planta de desechos que tiene en su casa de la Comunidad Ecológica.

Estos son algunos de los más de 200 proyectos en Chile que utilizan el sistema de procesamiento de aguas residuales denominado como “Lombrifiltro” o “Sistema Tohá”, entre los que se encuentran particulares, establecimientos educacionales, comunidades, barrios y muchas empresas como Carozzi, Forestal Celco, Viña Montes, Chilolac, Pesquera Humboldt y Minera Barrick Zaldívar.

Incluso ya hay proyectos que traspasan las fronteras en países como México, Ecuador, Venezuela y Argentina. Justo durante esta semana, se encuentra una delegación de la empresa asiática Ecosoft, quienes están capacitándose y visitando plantas de tratamiento bajo esta tecnología. El objetivo de esta firma de Singapur es comenzar a implementar el Sistema Tohá en ese país, así como en India.

“Éste es un salto tremendo para nosotros, tomando en cuenta que India es un mercado gigante y donde está todo aún por hacer”, comenta el ingeniero Raúl Fernández, gerente de proyectos de la Fundación para la Transferencia Tecnológica, entidad ligada a la Universidad de Chile que tiene la patente para implementar el Sistema Tohá.

EL ORIGEN
A mediados de los 90, el Dr. José Tohá comenzó a desarrollar un proyecto de investigación en el laboratorio de Biofísica de la Universidad de Chile, que consistía en un nuevo método de tratamiento de aguas servidas para mil personas en la ciudad de Melipilla, a menos de 90 kilómetros de Santiago. Con un presupuesto de $167 millones, perteneciente a un Fondef, creó una planta piloto que funcionó por dos años.

La tecnología, que a diferencia de otros procesos biológicos, utilizaba lombrices, dio como resultado el sistema denominado como “filtro aeróbico dinámico”. En 2000 el método fue patentado como “Sistema Tohá” en honor a su creador, que falleció ese mismo año. Comercialmente es conocido como Lombrifiltro o Biofiltro.

Actualmente, existen varias empresas autorizadas a construir las plantas, que pueden ir desde un pequeño estanque decorativo en el patio del hogar a sistemas más grandes como el que se está construyendo en la localidad de el Huaico, que espera satisfacer la demanda de 20 mil habitantes. O una de las más emblemáticas ubicadas en El Melón, que atiende a 12.000 personas con un afluente de 1.500 m3 diarios.

Bajo este contexto, la Fundación para la Transferencia Tecnológica se dedica principalmente a todo los relacionado a servicios de implementación, como las evaluaciones ambientales e inspecciones técnicas. “Además hemos logrado crear en los últimos años una serie de alianzas con terceros para implementar tecnologías que mejoren el sistema, como es el caso de Inflaplast, SK Ecología y Manantial”, explica Fernández.

Por todas estas razones, esta metodología totalmente “made in Chile” comienza a ser una de las cartas innovadoras más relevantes de nuestro país en las ultimas décadas y que viene a solucionar un problema que existe en todos los rincones del mundo: los desechos orgánicos.

CÓMO FUNCIONA
Todos los sistemas de tratamiento de aguas residuales son más o menos similares. Existe un pre tratamiento, donde una serie de filtros separan la parte sólida de la líquida. Luego, un sistema biológico elimina parte de los sólidos y por último un tratamiento avanzado se encarga de las coliformes fecales. En la segunda etapa existen varios métodos, como los lodos activados. Y ahí es donde el Dr. Tohá introdujo a la lombriz roja californiana.

Los restos que quedan luego de las capas filtrantes, sirven de alimento a las lombrices, produciendo humus, el cual se transforma en abono. “Ésta es la gran diferencia. Normalmente los sistemas convencionales generan desechos que producen lodos y fuertes olores. En cambio, las fecas de lombrices originan una serie de microorganismos que se transforman en un subproducto absolutamente sustentable”, apunta el ingeniero.

Es más, para complementarlo con experiencias puramente ecológicas, en Putre se está realizando un proyecto para 1.600 habitantes, que será alimentado con energía solar.

Otro punto a favor de las lombrices es que su “voracidad” es muy alta, pueden vivir en grandes poblaciones y poseen una fuerte tasa de fecundidad. Lo que da pie a la segunda gran ventaja: El bajo costo (ver recuadro). “La eficiencia productiva es mucho mayor. Además, para la construcción de una planta se pueden utilizar diversos materiales, no necesita químicos y la mantención es muy sencilla. Una simple capacitación de cómo funciona basta”, agrega Fernández.

Por esta última razón, es una solución ideal también para comunidades, colegios, barrios y uso particular. Muchas veces son los mismos vecinos, un cuidador e incluso el jardinero quien mantiene un Lombrifiltro.

“Lo interesante es que es un sistema vivo y absolutamente natural, pero requiere de atención constante. Hay que cuidarlo. En mi caso, el agua procesada la utilizo para regar y mantener un estanque con peces y plantas acuáticas”, comenta Juan Echeñique, quien lo implementó en su casa hace cinco años.

Quizá todas estas ventajas ecológicas y económicas hicieron que en 2011 la pequeña comuna costera de Navidad (Región de O’Higgins), planteara a sus autoridades la posibilidad de utilizar esta tecnología, debido a que la empresa local Essbio anunció que crearía una planta de tratamiento de aguas servidas con lodos activados para desechar las aguas servidas de la población, cuyos residuos podrían ir a parar cerca de la desembocadura del río Rapel.

En pocos meses, los lugareños y veraneantes de la zona crearon la agrupación Protege Navidad. Su logo muestra el dibujo de una sonriente lombriz (Daniel Fajardo).

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